Posted by Moro Lena | ¿Qué hay tras un suelo bien barrido y bien fregado? ¿Qué ve la gente cuando observa una fregona? ¿Qué les viene a la mente si se topan con un trapo? Yo veo personas. Gente a la que un día cualquiera no le importó en absoluto empuñar el mango y  emplearse a fondo en la tarea de limpiar. Y gente que disfruta con gusto de ese servicio prestado. Suelos brillantes. A veces escasean más de lo que nos gustaría.

Este verano fue la primera vez que empecé a darle vueltas a la idea de fregar suelos. Transcurría el mes de agosto. Disfrutaba de mis vacaciones en un pueblo situado a unas dos horas de Roma. Pusimos una película. No importan ni el título ni la trama. Importa una brevísima escena. En realidad, el diálogo que se pensó para esa escena. Recuerdo perfectamente la reacción que me provocó.

La acción se desarrollaba en el ámbito de una familia considerada como marginal por sus condiciones de precariedad económica. En el momento cumbre de una de tantas discusiones que mantenían madre e hijos, ella –que se dedicaba a limpiar casas ajenas- le grita a uno de ellos lo siguiente: “¿Qué quieres? ¿Terminar fregando suelos?”. Y uno piensa, “Hombre, es un decir”. Y caben infinitas opciones ante la frase.

Es una frase casi hecha, al uso. Esconde toda una argumentación detrás. Todo el mundo la entiende y todo el mundo en el mismo sentido además. Y eso es lo que me inquietó. Porque a la hora de valorar ese desplante, veo tan inteligente pensar que existe un futuro mejor que el de fregar suelos como lo contrario: que fregar suelos es un posible buen futuro si se hace con la intención de ser el mejor fregador de suelos de la historia. Porque ¿eran o no eran iguales todos los trabajos?

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Comments
  • Mar
    Responder

    Cada día me gustan más tus reflexiones!!! Ojalá termine fregando suelos el día de mañana. Gracias!!

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