Acción química: agua, detergentes, auxiliares

La finalidad del lavado es:  lograr la limpieza de los textiles eliminando todo tipo de suciedad, ofrecer un aspecto agradable y el grado de higiene necesario y la duración prolongada de los textiles (buscar un tratamiento que deteriore en menor grado los tejidos y las fibras). Los elementos que integran la acción química son el agua, los detergentes y los auxiliares del lavado.

El agua no se encuentra casi nunca en estado puro: lleva en disolución una serie de sustancias minerales y orgánicas. Las impurezas más comunes son las sales de calcio y magnesio, el hierro, cloruros y cobre. Los IONES más usuales son

  1. Los que dan reacción alcalina al agua (carbonatos, bicarbonatos, silicatos, fosfatos e hidróxidos.
  2. Los que en disolución son neutros (sulfatos, nitratos, cloruros)
  3. Los METALES con que forman sales estos aniones son: hierro, sodio, potasio, manganeso, cobre, calcio y magnesio. Son IMPORTANTES para controlar: el CALCIO, el MAGNESIO, el HIERRO

Para las fases de REMOJO, PRELAVADO, LAVADO, BLANQUEO y PRIMER ACLARADO es importante que el agua sea lo más blanda posible. En los ACLARADOS FINALES, el agua dura facilita la eliminación de los productos de lavado, aunque debe evitarse su uso en el primer y último aclarado.

El agua con mucha cal

Para medir la dureza del AGUA

1º dF (dureza francesa)= 1 gr de carbonato cálcico en 100 lt de agua

0º dF a 10ºdF Agua blanda

11ºdF a 20ºdF Agua semidura

21ºdF a 40º dF Agua dura

Más de 40º dF Agua muy dura

Agua apropiada para el lavado:

Dureza menor de 6º HF

Hierro menor de 0,1 mg/l

Cobre menor de 0,1 mg /l

pH entre 6 y 7,5

Presenta varios inconvenientes: 

Exige un gasto innecesario de detergente. Los iones de Ca y Mg reaccionan con la porción de ácido graso de los jabones y forman jabones cálcicos y magnésicos insolubles en agua. En aguas duras para conseguir una espuma adecuada durante el ciclo del lavado se necesita un 7% más de detergente. 

Las sales precipitan entre los textiles, exigiendo mayor acción mecánica (desgaste de la ropa, tacto “acartonado”). Produce el “agrisado” de las prendas, porque los jabones insolubles atraen la suciedad en las soluciones de lavado. Provoca la formación de sedimentos en las calderas, instalaciones y máquinas.

El agua dura tiene la ventaja de ser más apta para los aclarados, porque tiene un pH más bajo y de esta manera los textiles quedan desprovistos de restos alcalinos (los cuales disminuyen la resistencia de las fibras, los tintes, los acabados). Para el lavado con agua dura se recomienda detergentes con FOSFATOS (que captan los iones de Ca y Mg).

El agua con más de 1 mg/l de hierro 

Ocasiona “daños catalíticos” a fibras de algodón, en presencia de blanqueantes químicos, menor consistencia del tejido, amarillea la ropa, pérdida de resistencia textil.  Para el lavado en agua rica en hierro se aconseja el uso de detergentes ricos blanqueantes químicos estabilizados.

El agua con cloruros 

Si sobrepasan el 1,5% producen problemas en el lavado y planchado.

El agua con una concentración de cobre 

Si es superior a 0,1% amarillea la ropa.

                                (Próximamente hablaremos de los detergentes y los auxiliares del lavado)

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