Posted by L. Gant | Lo dice el almirante William McRaven. Armémonos de valor… y hagámonos la cama. Yo lo veo como un atajo hacia el pisoteado y difuso camino que lleva a convertir este mundo en algo mejor. Hazte la cama. Hágase la cama. No hay que pensárselo dos veces. El año pasado, una de las primeras veces que fui a la universidad de aquí de Roma para dar una sesión sobre cómo afrontar las tareas de la casa, me topé con la cruda realidad: ya poca gente se hace la cama. Al menos entre esos alumnos. Y la verdad es que extrapolé el dato con facilidad y no tardé en concluir que no eran los únicos estudiantes que posponen esa sencillísima tarea por tiempo indefinido…

Hace un mes, volví a comprobar lo mismo. Fue en el Consulado. Mientras esperaba a que me atendieran, me puse a hablar con dos mujeres españolas sobre nuestras vidas. Me doblaban la edad. Pero no me importó nada, porque cuando te dedicas al hogar hay infinitos temas en común de los que hablar. Te haces cargo enseguida de la vida que llevan otros. Cada una hablamos de lo nuestro. De dónde se nos van el tiempo y las ganas la mayor parte de los días. De nuestras familias, nuestros estudios, nuestros trabajos. Y salió. Salió el tema de las tareas del hogar. Y, en total confianza, porque ya estaba el ambiente caldeado, compartí con ellas mi descubrimiento convencida de que serían mis ‘cómplices’ en esta guerra: «Es que la gente de mi edad ya no se hace ni la cama»… les dije. «Bueno», me dijo una de ellas, «ni de tu edad, ni de la mía. Yo hoy no me la he hecho»… La verdad es que nos dio la risa a las tres.

Hace mucho menos tiempo, dos semanas atrás, me hablaron del discurso de fin de curso de la Universidad de Texas. Lo busqué y di con Jordi Pérez Colomé, un periodista especializado en internacional a quien también interesó el discurso y del que he tomado prestado el enlace del vídeo (de Youtube, en realidad) y parte de esta información. Corrió a cargo del almirante William McRaven, que se graduó ahí mismo hace 37 años. McRaven es el comandante de todas las Fuerzas Especiales de Estados Unidos. Las fuerzas especiales son los comandos: sus objetivos son concretos -matar, rescatar, secuestrar- y deben cumplirse rápido y en territorio enemigo. Y fue el encargado de organizar la misión de los Navy Seals que acabó con Osama Bin Laden en 2011. La preparación de los Navy Seals es legendaria: seis meses en una base en Coronado, al sur de California. El nombre de ese curso lo dice todo: Demolición Básica Submarina (BUD, en inglés). McRaven recuerda su preparación como Navy Seal en 1977 para sacar diez lecciones de vida para los graduados -que son civiles- en Texas.

La primera lección, ineludible, es precisamente hacerse la cama. Y lo fundamenta. La primera tarea cotidiana de los instructores en la base es examinar la cama de los aspirantes. “Cada mañana debíamos hacer la cama a la perfección”, dice McRaven. Esta es la lección de la cama: «Si cada mañana haces la cama habrás hecho la primera tarea del día. Te dará una pequeña sensación de orgullo y te animará a hacer otra tarea y otra. Al final del día, esa tarea se habrá convertido en muchas tareas hechas. Hacer la cama reforzará el hecho de que las cosas pequeñas importan». Además, cuando vuelves a casa después de todo un día de duro trabajo, te vuelves a encontrar con el buen resultado de aquél esfuerzo que hiciste cuando comenzó el día. Y da orgullo sano saborear este tipo de victorias tan cotidianas y tan al alcance. Dejo aquí el discurso completo, porque pienso que se le puede sacar partido:

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